Solas pero felices

En un periódico local publicaron hace poco un artículo que titulaba «Las mujeres son más felices a los 65 años». El título llamó de inmediato mi atención y resumiendo decía que las mujeres a los 65 años habían cumplido con la mayoría de tareas que se «esperaba» de ellas y que además muchas ya habían enviudado. Solas y con sus 65 años a cuestas se sentían, entonces, libres para emprender todas las tareas y/o intereses que habían dejado en el olvido porque habían puesto como prioridad a sus hijos, a su esposo y todo lo que conlleva manejar una vida familiar. A esto se suma que, por lo menos en el mundo occidental, hemos logrado alcanzar un nivel profesional, entrando a un mercado laboral en desigualdad con nuestro par masculino, pero esa es una discusión de la que hablaremos en otro momento. Aquí lo importante es entender que si sumamos nuestro estado profesional junto con las tareas del hogar podemos decir que nos hemos convertido en unas «malabaristas del reloj» entre hogar y profesión que han desembocado en un agotamiento físico y mental, y entramos en un estado de automatismo olvidándonos de llevar una vida propia.

Aunque aún no tengo 65 años, y tal vez tú tampoco, me parece demasiado injusto tener que esperar llegar a esa edad para disfrutar de nuestros intereses. Estoy convencida de que una mujer es capaz de realizarse tanto en el ámbito familiar como el profesional y personal… ¡déjame ayudarte a lograrlo con unos simples consejos!

5 consejos para tomarte un café contigo misma.

Aquí comparto cinco consejos que te pueden ayudar a crear un espacio para ti y disfrutar de la calidad de vida que te mereces. Estos consejos también están diseñados para ayudarte a recuperar tu esencia para fomentar tu equilibrio como mujer el siglo XXI que somos.

1. Crea un espacio para ti sola: Date un espacio para descansar y recargar tus baterías alejada del ruido del teléfono, los mensajes, e-mails etc. Buscar un espacio en tu día a día es realmente un reto, pero no imposible. Pequeñas rutinas como levantarte 20 min. antes que el resto de los miembros del hogar puede ayudarte a estar contigo misma; en este espacio podrías, por ejemplo, hacer una pequeña meditación, visualizar tu día escribiendo o hacer una rutina de ejercicios. Sé creativa con tu tiempo y tu espacio, pero créalo.

2. Mantén el orden dentro del hogar: Mantener tu espacio arreglado te permite estar en tranquilidad contigo misma. Enseña a todos los miembros de la familia o si vives sola a devolver todas las cosas enseguida al sitio que pertenecen. Deshacerte de las cosas viejas o fuera de uso que tienes almacenadas es tan liberador e inclusive puede ser de utilidad para otras personas.

3. Di adiós al perfeccionismo: No eres la encargada de hacer todas las tareas del hogar, permite que quienes viven contigo te ayuden, aunque no lo hagan perfecto como tú lo haces. Recuerda que cada persona tiene su propio estilo y «perfeccionismo». Démosle paso también a esas personas de crear su propio orden.
4. Disfruta de un día a dos: Crea espacios para compartir con tu pareja o un amigo/a un espacio de calidad en que no estén rodeados de las obligaciones diarias. Trata de salir de la rutina y disfruta de un «día entre adultos». Planifica para ello qué es lo que tanto te gusta hacer y hace rato lo has dejado de lado, siempre encontrarás un/a cómplice que quiera ser parte de esa aventura, aunque sea por un día. Estos espacios te fortalecen mucho más de lo que crees y te equilibran.

5. Ten un amante: Quizás este es el punto que más te gusta, pero cuando hablo de tener un amante no me refiero a tener una relación fuera de la que tienes con tu pareja. Este consejo se refiere a tener una actividad específica que te haga feliz y a la que le puedas (y quieras) dedicar tu tiempo a cultivarla, mimarla, una actividad que pueda inspirarte e inclusive que te ayude a crecer con ella. Una tarea que sea sólo tuya y que te permita recobrar tu independencia, confianza e inclusive autoestima en que eres capaz de hacer actividades sin la compañía necesaria de una segunda persona. Aquí hay muchos ejemplos, tener tu propio jardín, cuidar tus plantas… inclusive si vives en la ciudad, el concepto de agricultura urbana/vertical, te ayudará en esto.

Estos cinco pasos cortos, pero poderosos si lo incluyes en tu rutina podrás darte cuenta que son la base de una independencia que muchas veces la creías olvidada y te ofuscaba en más de una ocasión.

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