Cuando hablo del tiempo no me refiero la puntualidad, sino que me gustaría más sensibilizar la importancia del uso y del concepto que tenemos acerca de él.

El tiempo es quizá uno de nuestros bienes más preciados y más desperdiciados más aún, hoy en día, en que el uso de las redes sociales se ha disparado incontrolablemente. El problema, sin embargo, no radica en ello sino en el manejo que nosotros hacemos de ellas.

Para ejemplarizar utilizaré el factor dinero y tiempo: El salario de una persona es el resumen de sus habilidades, experiencia, diplomas, descuentos obligatorios que hay que pagar al estado entre otras cosas, todo esto sumado, restado y multiplicado lo dividimos para el total de horas que por ley debe trabajar un empleado y nos da como resultado el valor que por hora cada persona cuesta dentro de una empresa.

Y yo pregunto ¿qué pasaría si cada uno de nosotros hiciera este mismo cálculo fuera del campo laboral y lo aplicara para cada actividad que realiza durante el día?

Por ejemplo, si he sacado que mi tiempo por hora cuesta $ 50 tendría el siguiente panorama: 1 hora de Facebook, 30 min. de hablar por teléfono con la vecina para hablar sobre la otra vecina, 30 min. de WhatsApp, 1 hora de telenovela y 90 min. de fútbol sin tiempo extra ni comentarios deportivos. He gastado 4.30 h. en estas actividades llegando a un valor de $225.-. Yo le dejo a cada uno hacer su propio cálculo según sus actividades y su costo por hora.

Independientemente, de poner un valor a mi hora, inconscientemente es el valor que me pongo a mí mismo.

El estrés es una de las enfermedades de este siglo y ya países como Alemania han declarado la dependencia tecnológica infantil como una enfermedad. Sin embargo, estoy convencida que esta nueva enfermedad se podría reducir en gran medida con un el uso correcto del tiempo.

Hemos llegado muy lejos científicamente más humanamente hablando ha sido un retroceso gigante. Por este motivo, te invito a volver a tomar el tiempo en tus manos a asumir la responsabilidad que somos unos genios imparables de la creación. En pocas palabras: Sé el administrador de tu tiempo.

8 claves para manejar mejor tu tiempo:

  1. Ponte metas. Esto es como jugar al arco y la flecha, si no tienes ningún destino concreto la flecha se disparará sin rumbo alguno.
  2. Escribe tus objetivos diariamente y, preferentemente, en la noche para el día siguiente. Da suficiente tiempo para las rutinas diarias fijas y deja un espacio para los eventos inesperados.
  3. Fija tus prioridades
  4. Simplifica las tareas difíciles en pequeños pasos y pon el orden y fija el plazo en que deben ser estos ejecutados.
  5. Delega
  6. Apaga tus redes sociales y el teléfono por un momento.
  7. Evita cambiar o posponer tus actividades
  8. Aplaude tus logros y recompénsate por ellos.

Pero tampoco te pido que seas duro contigo al llevar a cabo todos estos pasos, se necesita mucha paciencia, constancia y, por, sobre todo, voluntad para hacerlo y mientras más lo practiques más fácil será realizarlos día a día. La constancia hace el maestro.

Y para terminar te dejo aquí un principio poco conocido, pero muy eficaz:

El principio Pareto:

Utiliza correctamente el 20% de tu tiempo y energía, concentrándote en pequeñas actividades, pero de gran importancia y obtendrás el 80% de resultados eficaces. Y es, justamente, con ese 80% con el que empezarás a obtener calidad de vida.

Y ahora que has leído todo esto, ¿has decido ya qué tipo de recurso es tu tiempo?

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