Cada vez, que escuchamos la palabra “poder” suele asustarnos porque implica dominio, pero esto no siempre tiene que ser así. Al poder podemos también atribuirle características positivas y determinantes para nuestra vida. Así, por ejemplo, elegir es un poder, entiéndase aquí como derecho, el cual podemos ejercer de acuerdo a nuestro libre albedrío.

Al igual que dentro de un sistema democrático elegimos quién representará al pueblo en las urnas, en nuestra vida privada somos también nuestra propia “urna” que la reemplazaremos, para un mejor entendimiento, como “voz interna”. Esta voz interna es la que nos permite tomar nuestras propias decisiones.

Pero ¿por qué tomamos decisiones equivocadas? Tomamos decisiones que no van acorde a lo que queremos o lo que pensamos porque, en más de una ocasión, nos sentimos presionados por nuestro entorno, por el grupo al que pertenecemos, por la presión social sin darnos cuenta que en ese mismo instante estamos dejando de ser fieles a nosotros mismos y nos desconectamos de nuestra esencia.

Muchas veces esta desconexión se debe a una baja autoestima, buscamos reconocimiento externo y aceptación social.

Pero ¿cómo cambiar esta constante?

  1. Aprende a decir NO, aunque esta palabra nos duela mucho en un principio, nos dolerá menos saber que en ese momento sigo mi instinto, me escucho y me respeto. El decir NO, nos hace, antes que todo, personas fuertes e íntegras que atraeremos a la postre solo círculos acordes a nuestros valores, creencias, estilo de vida y, por lo tanto, nos dará mucha más satisfacción sentirnos rodeadas de un entorno seguro y acogedor.
  2. El NO es también una oportunidad de cambio que nos permite reconocer nuevas fortalezas en nosotros para construir la base de lo que realmente deseamos ser y hacer en nuestra vida.
  3. El NO te lleva a plantearte cambios inesperados, pero necesarios para fortalecerte como ser humano.
  4. El NO impone respeto frente a los demás, porque reconocen en esa persona a una personalidad sólida, segura de sí misma/o y con objetivos claros.

Indiscutiblemente, el NO es una palabra muy importante que no nos han enseñado a usarla correctamente por miedo a dejar de alcanzar nuestros objetivos o quedar fuera del conglomerado social. Un NO por capricho te quita credibilidad, pero un NO bien argumentado encierra fortaleza, madurez, objetividad. Tampoco busques argumentos para decir siempre NO, NO subestimes a tu entorno.

Estos y muchos otros temas más estaremos tocando en nuestra nueva comunidad: «Mujeres que corren con el tiempo». Únete ahora y forma parte de un grupo cerrado en Facebook dispuesto a escucharte y buscar soluciones ortodoxas y romper con viejos paradigmas que sólo frenan tu desarrollo personal.

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