Camino hacia el éxito

Todos nuestros pasos nos conducen a un fin a una meta y somos nosotros quienes marcamos el ritmo. Somos la fuente creadora de abundancia, de pensamientos productivos y de miles de oportunidades que se abren todos los días para nosotros.

El secreto de este camino de hecho no es un secreto, está disponible para todos y se traduce en el trabajo constante y consciente diario de cada uno de nosotros.

Marcarnos un objetivo o una meta es el principio de no perdernos ni dispersarnos por el camino. Pero eso no es todo sino, por el contrario, es solamente el inicio pues la sabiduría está en establecer tareas y proyectos que nos guíen hacia un fin.

Sin un objetivo claro es difícil centrarnos en alcanzarlos. Aquí te desvelo algunos secretos para lograrlo:

  1. Visualiza tu objetivo y ten clara tu meta.
  2. Mide tus objetivos con exactitud, disciplina y, por, sobre todo, con amor.
  3. Hazlo por partes para que puedas medir y tus logros sean visibles y motivadores.
  4. Haz de cada tarea una obra de arte y no un sacrificio
  5. Cada día hay una piedra millar que cumplir y aunque no todos los días son iguales, motívate a continuar, aunque para ello tengas que tomar caminos diferentes. Mira las señales que aparecen y confía.
  6. Mira el camino recorrido, siéntate orgulloso/a y prémiate por tus logros, apláudete por cada paso y no abandones la obra. Un día sin darte cuenta mirarás para atrás y podrás ver todo lo que has alcanzado.
  7. Una vez que llegues a la meta repasa las “lecciones aprendidas” para evitar volver a cometer los mismos errores en un futuro.

El éxito no depende de un estatus social, sino que es el fruto de un trabajo constante, consciente y disciplinado que ponemos en alcanzar cada meta y que nos fortalece y hace que creamos en nosotros mismos para impulsarnos a romper con viejos paradigmas y plantearnos, cada vez, nuevos proyectos más grandes, más riesgosos, pero con el conocimiento y convicción de saber por dónde vamos y para qué lo hacemos.

La fuerza del éxito radica en nosotros, dejemos de pensar tanto y pongamos en práctica nuestros conocimientos, nuestra sabiduría, démosle una bofetada a nuestro ego que nos esclaviza en el “no puedo” y pospone constantemente nuestros más ambicionados deseos.

Alcanzar el éxito es sabernos merecedoras de una fuerza interna que nos guía y hace que estalle nuestra creatividad y nuestra capacidad de poner al servicio nuestros conocimientos sin huir de nuestro legado sino ser partícipe de él para continuar creando abundancia para un bien común.

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