¿Te imaginas si en el fútbol, por mencionarte un tipo de deporte,  cada uno jugaría a su manera, sin respetar las reglas y sin seguir las instrucciones de un entrenador?

Los resultados serían un poco más que caóticos, difíciles de seguir y de resultados poco sostenibles en el tiempo.

Inclusive en deportes tan individuales como el tenis, quienes están en la cúspide saben de la importancia de rodearse de un buen equipo de trabajo donde se planifica cada jugada en detalle.

¿Has notado que al actuar solas, lo único que hemos conseguido es terminar agotadas y con una dependencia emocional potente?

¿Qué ingrediente hemos dejado olvidado a mitad de camino?

¿Por qué actuamos nosotros entonces como seres aislados, creyéndonos indispensables para todo y para todos?

Tu deseo más grande, sin embargo, es tener un hogar acogedor, una pareja solidaria y unos hijos felices; esa es tu realización como esposa y madre.

No obstante, en el fondo deseas sentirte apoyada, sostenida por un hogar que te de la fuerza para inspirar tu creatividad y que vuelvas a parir proyectos o que concluyas los que se quedaron en la inmensa lista de “para más tarde”.

¿Y tú realización de mujer, en dónde la has dejado? Ese es el ingrediente que está gritando con fuerza volver a su sitio.

El arte de compartir las tareas

Cuando entendemos que la vida también es un juego y aprendemos las reglas, también somos capaces de reconocer a nuestro equipo de trabajo.

Me permito compartir contigo 4 reglas de oro para que tus días sean menos agotadores y la energía vuelva a ti y encuentres en tu hogar el lugar perfecto para recargar tus baterías

1. Reconoce tu equipo

No hay nada más satisfactorio que reconocer que no estamos solas sino que contamos con miembros activos en nuestro equipo de vida, dispuestos a trabajar codo a codo con nosotras.

No importa si estás en pareja o no, siempre hay alguien a nuestro alrededor dispuestos a extendernos una mano, lo importante es saber pedir y pedir por sobre todo.

2. Atrévete a ser la peor madre del mundo

Si tienes hijos, atrévete a ser la peor madre del mundo, deja de correr detrás de ellos, preparar solamente la comida que a ellos les gusta, lavar su ropa, doblarla, plancharla (muchas veces aunque no sea necesario), dejar organizada su ropa para el día siguiente etc. etc. 

Toma una respiración e involucra a tu familia en las tareas del hogar, sin importar si ellos no lo hacen perfecto como tú.

Tómate tiempo para cocinar y/o jugar algún juego de mesa con ellos.

Recuerdo que cuando mi hijo era pequeño, le dejaba vestirse solo y solía llevar los calcetines de diferente color; entendí que un día aprendería a hacerlo correcto y lo ha logrado!

Permite que ellos vivan y aprende en su proceso de crecimiento.

Si buscas crear seres responsables de su vida entonces empieza por involucrarlos en la vida de familia y desígnales tarea de acuerdo a su edad; la responsabilidad empieza en casa.

3. Enfoque

Enfócate en lo que realmente deseas obtener como personas, vuelve a soñar, a escribir tus deseos para realizarte como ser humano.

Recuerda que no naciste siendo madre, no naciste siendo esposa. Recibiste el regalo más preciado: Naciste mujer, hemos cruzado el siglo y hemos conseguido derechos impensables del siglo pasado y ejercemos un derecho a la libertad, a la información y a ser felices porque podemos y creemos.

Cuando dejamos de depender, dejamos también de juzgar y, por sobre, todo de controlar y permitimos que cada persona asuma el rol que le corresponde.

Convíerte en la capitana del equipo con ideas claras de hacia dónde quieres llevar a tu equipo ¿quieres ganar el partido local, las nacionales y clasificar a las mundiales?

4. Motiva

Entrénate para el juego, para cada partido, motiva a la gente que está a tu alrededor.

Deja de perder tu hermosa energía en lo que no te corresponde y prioriza lo que sí te es de tu interés.

Convierte a tu mente en tu aliada perfecta para alcanzar tu éxito y a su corazón en la brújula que guía tus pasos con sabiduría.

No estás solas, encuentra tu equipo, fomenta una cultura de cooperación porque tu estabilidad así como tu felicidad son dos factores no negociables en tu vida.

Trabajar en equipo comienza por ti, por tu mentalidad y deseo ardiente de vivir una experiencia de éxito.

¿Te gustaría a reconocer tu equipo? Si es así,  puedes solicitar una cita conmigo, pinchando en el siguiente botón

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